MUJERES (Cuento)

                                                        MUJERES

                                                                                                                                      

                                                                      mujeres.png

                                                                                                                            

                                                                   Opinar de las mujeres no es otra cosa

                                                           que una endeble improvisación sobre lo inescrutable.

 

Un par de viernes al mes nos reunimos en el club de ajedrez a cenar entre amigos, Como es de uso en estos casos, con el correr del vino y las horas, a los postres nos encontrábamos trenzados en alguna charla, sobre fútbol, política o amoríos, que derivaba en discusiones sin ulteriores consecuencias.
Fue sobre el rubro mujeres que Herminio Acosta, el más viejo de todos nosotros, dejó caer un sucedido que había protagonizado Dante de Luca, un conocido de todos a quien no veíamos desde hacía meses.   

“Como cualquier oficio encarado con pasión, el ejercicio teatral es arduo. Siempre se anda detrás de lo inasible, buscando le mot juste, la entonación o el gesto adecuado, en suma, la búsqueda de la acción perfecta desde la huidiza belleza de un texto. El arte, al igual que los sueños, nos permite temporalmente, ser capturados por lo increíble”.
“Eso era lo que solía repetirles a sus alumnos nuestro amigo Dante de Luca, cuando venía a dar sus seminarios en la Escuela Municipal de Arte Dramático, de la que, como todos saben, yo soy el Director.”
“Dante era un actor decoroso, eficaz, responsable. Un tipo alto, imponente, con un perfil maravilloso. Poseía el physique du role exacto para sostener con garbo los personajes caballerescos del repertorio clásico. Con el paso de los años, apocada su estampa, devino el galán maduro por excelencia de la escena nacional, el tipo al que todo director de renombre reclamaba para sus puestas.”
“A esas clases de la Escuela acudían numerosos jóvenes de ambos sexos. De vez en cuando aparecía una que otra persona mayor que boyaba entre esa multitud de veinteañeros que no poseían otro don que la juventud y las ambiciones que la adornan.”
“Entre todo esa pléyade de educandos, hubo alguien que, por alguna razón desconocida, magnetizó el deseo sexual de Dante.”
“Se trataba de Hebe Malherba, una bella mujer de unos cuarenta y tantos años. Era alta, esbelta y de abundantes cabellos rizados. Su boca era pulposa, roja como una frutilla, sus ojos negros, insondables como la noche y había en su rostro un rictus extraño que afinaba sus mejillas.”
“Dante supo, por algún circunstante que la dama  objeto de sus desvelos había estado casada un corto tiempo y luego se divorció. Vivía sola,  no tenía hijos y para ganarse la vida fungía de directiva docente en una escuela religiosa, por el lado de Villa Crespo.”
__Algo inexplicable sucedía entre ellos y Dante parecía un caballo en celo__Agregó Acosta.
“Supe que la dama procuraba estar cerca de mi amigo, luego de las clases o en esas reuniones que nunca faltan en el medio artístico. Charlaban, intercambiaban sonrisas y compartían el gusto por los dramaturgos de lengua inglesa.”
“Pero, para mal de mi amigo, a pesar de esas señales auspiciosas para sus antecedentes de guerrero, no lograba dar una batalla franca para conquistar a la dama. Era, como él decía, una guerra de guerrillas sin victorias decisivas. Cuando Dante aprestaba su artillería, la mujer emprendía la retirada.”
“A veces, en esas noches de confidencia,  mientras nos clavábamos unas copas en el Bar Caruso, de la calle Montevideo, Dante se ponía pesaroso y hablaba...”
“__Esa alumna tuya, Hebe, me incita delicadamente, me da bola hasta ahí y cuando se la ve venir, raja.”
“__Es una linda hembra, pero creo que está fuera del alcance de tus cañones. Haceme caso...Pensá en otra cosa- __ Le dije como si intuyera alguna desgracia.”
“Dante escuchaba. Tomaba un trago de su whisky y se quedaba pensando...”
“__ ¿Será un manejo histérico de esta fulana, che?__ Me preguntaba, preocupado.”
“Era poco lo que yo podía aportarle, pero arriesgué una respuesta.”
“__No sé. Lo concreto es que la mina está separada y según creo, todavía está en edad de anotarse en un repechaje. En una de esas busca un tipo de su edad, laburador, buenazo, con ganas de anotarse también para formar pareja y convivir. Ellas, por lo general piensan así.”
“__ ¿Te parece?”
“__ Sí. Pero miremos un poco para tu lado. Vos en la carrera de la convivencia no te anotás. Sos caballo viejo y mañero. Tenés, como mínimo, 20 años más que ella y lo único que querés, en primera y única instancia, es copular y pasarla bien, sin otros proyectos adicionales. La idea no es mala, pero es impracticable. Al menos con potrancas como esa, a las que todavía les bulle el estro.”
“__ No seas cruel...”
“__ No tomes por crueldad lo que es realismo puro. A nuestra edad, duele decirlo, somos invisibles para las minas jóvenes. Servimos para ofrecer oídos o consejos pero ya no nos da el cuero para arrestos románticos. Salvo que tengas varios millones de mangos en el canuto y ellas, cuyo interés nunca duerme, quieran sacar su tajada.”
“Dante asentía a su pesar y miraba indiferente, a través de la vidriera del Bar, al gentío que iba y venía.”
“__Puta madre. __Musitaba como una letanía- __De todas las minas del mundo, me vengo a encaprichar justo con esta turra.”
“Al cabo de un tiempo, Dante dejó de venir a sus clases. Tuvo suerte y le salió un conchabo para una coproducción teatral en España. Estuvo casi un año actuando con éxito, en salas de Madrid, Bilbao y Barcelona, con una obra de Pinter, si no me equivoco.”
“Al regresar, con un poco de dinero en el bolsillo, no tenía necesidad de dar clases para llegar a fin de mes. Venía por la Escuela de vez en cuando para invitarme a cenar.
Fue una de esas noches, mientras Dante se mandaba un escocés entre pecho y espalda, que me comentó que lo habían convocado para una obra de Armando Discépolo en el Teatro Cervantes. Se lo veía bastante entusiasmado con ese asunto...”
“__ ¿Sabés una cosa? __ Preguntó con una sonrisa.”
“Yo me encogí de hombros y ahí nomás me dijo.”
“__En el casting del reparto, estaba Hebe, la alumna escurridiza, probando fortuna.”
“__Mira vos__ Le dije fingiendo indiferencia.”
“__La guacha sigue estando rebuena. __ Comentó con voz ronca.”
“__ ¿Y que se cuenta? De buenas a primera dejó de asistir a las clases y no supe más nada de ella.”
“__ Estaba bajoneada porque no la admitieron para integrar el elenco.”
“__ Apuntó muy alto. No creo que estuviera preparada para ese desafío.”
“__ Sí, tenés razón- Pero yo aproveché la volada y ahí nomás la invité a tomar un café.”
“__ Vos sí que sos un depredador infatigable... __ Le dije con tono socarrón.”
“__ ¿Y qué querías que hiciera? Me la jugué. Nomás por ver si podía reiniciar el sitio de Troya y conquistar esa fortaleza.”
_”_Ganas de joder con esa mina... Estás encaprichado __ Dije con rabia.”
“__Lo decía Wilde: La diferencia entre una pasión y un capricho, es que el capricho dura más.”
“__ Amainá Dante... Dejate de macanas. Ya no estás para esos trotes. __ Le dije con sinceridad.”
“Rió con ganas. Y ahí nomás me anunció:”
“__ Hombre cobarde no gana mujer bonita. Me voy a jugar hasta la última ficha en esa partida. Esa mina no se me va a escapar.”
“Reí por la ocurrencia. Era un omnipotente incurable. Después nos fuimos a cenar y hablamos de bueyes perdidos. No supe nada de él durante varias semanas.” 
“Una fría tarde de Junio me llamó por teléfono.”
“__Tengo ganas de comer un churrasco y charlar un poco con vos.__ Me dijo con su habitual tono simpaticón.”
“__No hay problema, cuando quieras__ Le respondí.”
“__Te paso a buscar mañana a las nueve y media. Tomamos unas copas y después cenamos tranquilos en algún bodegón.__ Dijo y colgó.”
“Puntualmente, a las nueve y media, Dante tocó el timbre. En su viejo Peugeot enfilamos para un Bar de la calle Junín. La noche estaba lluviosa, pero generaba un clima apacible para el encuentro amistoso.”
“A eso de las once recalamos en un restaurant de la calle Sarmiento y hablamos de todo un poco... De nuestros proyectos, de los achaques, del país de mierda y cosas por el estilo. Yo pacientaba pues había algo en la mirada de mi amigo que lo inquietaba.”
Concluído un plato de arroz con leche, hizo descorchar otra botella de vino y saboreando las bondades del brebaje me dijo.”
“__ Los ensayos de Babilonia van muy bien...”
“__El director, tiene fama de jodido__ Le comenté.”
“__Conmigo se lleva bien. No lo idolatro. Acaso porque lo conozco de naranjo, como dice el cuento.”
“__ ¿Y el elenco? ¿Qué tal?__ Le pregunté.”
“__De primera.”
“Puso su cara de misterio y yo lo miré intrigado, para seguirle el juego.”
 “__ ¿Sabés  una cosa?”
“__No. ¿Qué pasa?”
“__ Usé la manija y pude hacerla entrar a Hebe en el elenco.”
“__No me digas__ Repuse, algo desganado por el tema.”
“__Si. Le dieron un rol secundario, pero algo es algo. De ese modo se sacó el gusto de actuar en un teatro de primera.”
“__Vos siempre tan generoso...__ Dije con ironía, mientras me mandaba un trago de Malbec.”
“__Hay que poner algo para sacar algo... __ Replicó sentencioso.”
“__ ¿Y?.. Después de tanto trajín estratégico... ¿Te encamaste?”
“__Mirá hermano. La vida es revirada, como una carambola a tres bandas”.
“__Hoy estás filosófico...”
“__No me jodas y escuchá...”
“Llenó las copas, bebió con parsimonia y me dijo:”
“__ Es un elenco numeroso y complicado el de Babilonia...”
“__Desde luego... __Murmuré.”
“__En el reparto había una jovata pizpireta, que todavía se mantenía en forma y que me había echado el ojo. Yo, como tenía todos los cañones apuntando a Hebe no le daba bola. Creeme hermano, el arrime con Hebe no me resultaba fácil. Con su ir y venir me trabajaba la autoestima. Me ponía loco.”
“__ ¡Ya te dije que te dejaras de joder con esa mina! ”
“__Shhh... Escuchá...”
“Bebí y escuché con cara de resignación.”
“__Una tarde, después del ensayo, la jovata de la que te hablé se me acercó y me dijo en voz baja: “Vos y yo estamos jugando un juego raro. Parecemos los perros que se quieren morder la cola y no pueden”.
“__ ¿Cómo es eso? Le pregunté risueño.”
“__Mirá__ Repuso muy seria__  Esto es así: Yo me quiero acercar a vos y no puedo. Vos te querés acercar a Hebe y no podés. Ninguno de los dos se puede morder la cola por culpa de Hebe.”
“__La miré estupefacto sin abrir la boca. La fulana parecía hablar en serio.__ Dijo Dante.”
“__Vos y yo somos lechuzas cascoteadas. Y las lechuzas cascoteadas no pueden perder tiempo. No podemos ser  Pluvialis apricaria. __Agregó la dama en voz baja.”
“__ ¿Y eso que carajo es? ¿Un halago o un insulto? Le pregunté.”
“__ Te invito a tomar un café y si querés te lo explico.”
“La veterana me dejó intrigado. Al final del ensayo nos fuimos caminando  a un discreto café de la calle Cerrito. Me dispuse a escucharla, entre aburrido y curioso por el cariz que tomaban las cosas. La tarde era gris y mi ánimo decaía.”
“__ ¿Qué joda es esa de la lechuza y el pluviómetro? __ Le pregunté indiferente, mientras hacía girar la cuchara en el pocillo de café.”
“__ Pluvialis apricaria, Dante... Pluvialis...”
“__ ¿Y eso con qué se come? Le pregunté.”
“__ Con nada. El Pluvialis apricaria es el nombre abacanado del chorlito. Dijo sonriente!”
“Yo la miré serio, sin decir nada y bebí un sorbo de café, dijo Dante.”
“__Vos y yo no somos chorlitos. Las aves del mismo plumaje vuelan juntas. Y si supieras lo que hay que saber, en una de esa volaríamos un rato... Juntitos. __Dijo ella con cara rufianesca.”
“__ ¿Qué decís? ¿Si yo supiera qué? __ Pregunté algo malhumorado.”
“__Si supieras lo que yo sé.”
“__ ¿Vos sos cana de la Federal o qué?”
“__ ¡No! Yo no soy cana. Pero vos... Vos sos un soldado sin información. Y el soldado desinformado tira para cualquier lado.__ Agregó sentenciosa.”
“__Dale. Desembuchá. No te hagas la difícil. __ Le dije.”
“__ Bueno, te la hago fácil: Vos no sos hombre para Hebe __ Me dijo a boca de jarro.”
“__ ¿No? Le pregunté agrandado.”
“__No—Retrucó riendo.”
“__ ¡Qué sabrás vos!”
“__ Sé lo que sé.
__ Mirá vos...”
“__ Dante, no seas chorlito... Hebe tiene los mismos gustos que vos. Muere por las mujeres. __ Dijo sobradora,  mientras disfrutaba de mi expresión de asombro.”
“__ ¿Qué decís? Con eso no se jode che... __ Le dije sobresaltado.”
“__ Yo no jodo Dante. Y que esto quede entre nosotros. ¿Estamos?”
“__ ¡Estamos! __ Afirmé yo con un hilo de voz.”
“__ Desayúnate entonces. Hace meses que Hebe anda con una amiga mía. Tiene años de entrenamiento en estos lances. La mina hace mucho que se separó. Casada duró apenas un año. Tomó conciencia y entendió que lo de ella no eran los machos.
Yo la escuchaba atónito. Como si me hubiera tirado un baldazo de agua fría. Ella me miraba gozosa.”
“__ ¿Me entendés ahora? Lo que te digo es la pura verdad. Si dudás, hace una tarea de inteligencia y corroborá. Después, imagino que tendrás la fineza de agradecerme el tiempo y  el papelón que te he ahorrado. __ Concluyó con aire feliz.”
“Ahí nomás, despacio, canchera, se levantó. Me dio un beso en la mejilla, al salir le pagó al mozo lo que consumimos y se fue.”
“__Que la parió__ Atiné a decir, sobresaltado por el relato.”
“__ Me quedé tieso. Pero todo pasa y no sabés lo bien que me sentí después que lo supe. Me entró como un sosiego en el alma. __Dijo Dante sonriente.”
“__ ¡Vos estás medio loco! Sos la ambivalencia que camina.”
“__ Al contrario.  No imaginás lo que vale sacarse de encima un deseo que se te pegó como un abrojo. Librarse de ese silicio debe ser una de las formas más sutiles de la felicidad. En eso debe consistir la ataraxia, aquella disposición del ánimo tan alabada por los estoicos.”
“__ ¿Y entonces qué hiciste? Le pregunté.”
“__ Lo que hace un tipo que recupera la cordura. Más vale pájaro en mano que ciento volando. Me entreveré con la veterana y desde hace algunas semanas la pasamos fenómeno. Cocina muy bien y además, en la cama es una máquina de coger o de fingir, que viene a ser lo mismo. Está bastante baqueteada, pero bueno. ¿A estas alturas que querés? Yo tampoco soy un pollito.”
“__ ¡Otra que un pollito! __Le dije con sorna. __Más bien sos un gallo viejo y desplumado, que no se cuece al primer hervor.”
“__ ¡Así es la vida!”
“__Y todo contribuye a la gran mentira del bienestar”
“Reímos por la ocurrencia y al terminar la  botella de vino nos mandamos a mudar.”
“__ Ahora, cada mochuelo a su olivo __ Dijo Dante palmeándome la espalda, cuando nos enfrentamos al frescor de la noche.”
“Felices, como pueden serlo dos viejos solitarios, medio embriagados, rumbeamos para el estacionamiento donde Dante había dejado su maltrecho Peugeot.”
 
Todos  nos quedamos pensativos tras el cuento de Acosta y cosa rara en tales ocasiones, ninguno de los iconoclastas que lo escuchaban, osó agregarle ni una coma al asunto. Fue ese relato sobre las mujeres como la ínfima revelación de un mundo distante, inalcanzable, del que todos conocíamos muy poco.