LAS OTRAS PESTES (El lado oscuro del universo)

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En una nota anterior hablábamos del Coronavirus y otras pestes.
Considerábamos que esas otras plagas no eran provocadas por virus o bacterias, sino por la miseria moral de las clases dirigentes argentinas, que se suceden unas a otras desde hace 45 años.
Así, dictaduras militares y gobiernos democráticos (pero no tanto), han dado sobradas muestras de su desprecio por la vida, por la decencia, por el patriotismo y por el bienestar de su pueblo. Para muestra basta un botón: En el año 1974 había en la Argentina 4,5% de pobres, hoy en día se han multiplicado por diez y la cuenta aumenta.
El actual estado Argentino está diseñado para incubar la corrupción, para multiplicar la miseria, para dividir a la opinión pública y dinamitar el menor intento de unidad nacional, indispensable para ir tras objetivos de grandeza y bienestar, ausentes desde hace décadas en la agenda política de los que mandan.
Generaciones de dirigentes mediocres han logrado la proeza de paralizar el continuo del espacio-tiempo, en el cual se representan todos los sucesos físicos del universo.
La Argentina mediocre no avanza hacia un futuro mejor ni hacia un pasado de verdes laureles. Está paralizada en una repetición perpetua de perplejidades, desaciertos, corruptelas, incultura y charlatanerías engañosas que ocultan la realidad y encubren las malas acciones de los malandras de turno.
Decía Perón que “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo“.
A partir de esa definición se entiende mejor el concepto de peste. La peste crónica que devasta al país es provocada y perpetuada por una casta de brutos y corruptos que van a contramano de la democracia.
Se contabilizan en poco menos de medio siglo de historia nacional el gobierno de facto instaurado por la dictadura de Videla, Agosti y Masera, un gobierno inconcluso de Alfonsín, dos gobiernos de Menem, un interregno de Duhalde, otro gobierno inconcluso de De la Rúa, el espanto del mandato de Macri y cuatro gobiernos kirchneristas. A cada uno lo suyo.
¿Qué más precisa la Argentina mediocre para entender que haciendo más de lo mismo, jamás alcanzaremos ni la grandeza de la patria ni la felicidad del pueblo?
Hasta tanto las mayorías no respondan ese interrogante, seguiremos vagando en el lado oscuro del universo.
Esa es la impotencia que incuba la peor de las pestes: El flagelo del atraso denso y fatal al cual nos condenan los conocidos de siempre.