LA FUERZA DEL DESTINO

    EVA PERÓN

La fuerza del destino

     1919-2019

 

                                                                                           
Que una niña nacida en la infinitud de la llanura Pampeana, en un pobrísimo puesto de estancia, frente a las tolderías de los Indios del cacique Coliqueo, bautizada como Eva Duarte, hija de un padre rico y ausente, que a sus 15 años emigró a la ciudad de Buenos Aires, para abrirse camino como actriz, no tendría una singularidad definida.
Que 10 años más tarde, ya con cierto renombre artístico, conociera a un coronel del Ejército que era Secretario de Trabajo y Previsión de la Nación Argentina, en un acto solidario por el terremoto de San Juan, tampoco tendría relevancia histórica.
A no ser por un hecho asombroso. Ese 22 de Enero de 1944, fecha del encuentro entre Perón y Evita, intervendría la misteriosa fuerza del destino, que elevaría en el cielo la estrella de ambos y los eternizaría.
Vivieron juntos ocho años, llevando adelante la titánica lucha patriótica por la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo. Un hombre y una mujer unidos en la idea y en la acción, como jamás se había visto en esta tierra.
La pasión de Evita fue la ayuda social orientada a atender la pobreza y otras situaciones sociales de desamparo. Como una estrella fugaz en el cielo nocturno, su fuego iluminó y dio calor a los ancianos, a las mujeres y a los  niños desolados, reivindicó la condición femenina a través del sufragio, sembró escuelas, hospitales y viviendas. Fue en su corta existencia política la fuerza de Perón y su mano derecha.
Nadie hizo tanto en tan poco tiempo.
A los treinta y tres años se fue de este mundo, pero alcanzó la anhelada inmortalidad, que no es otra cosa que la persistencia de un nombre y una causa en la memoria del pueblo
Hoy, a un siglo de su nacimiento, Eva Perón es ejemplar sinónimo de fidelidad, sacrificio y lucha incansable por la justicia social.
Los trabajadores, desde siempre sus amigos y compañeros, celebran su natalicio.
Fue la gestora decisiva de las conquistas laborales y del poder alcanzado por el movimiento obrero, que no olvida que la patria era una antes de Eva y otra después de ella.