DEL CORONONAVIRUS Y OTRAS PESTES

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Una vez más, el mundo se encuentra asolado por la peste, esa recurrencia milenaria que refleja nuestras debilidades y fortalezas. Así, a las diversas miserias y tribulaciones que la vida cotidiana imponía, la pandemia adiciona el pavor al contagio y el tedio del aislamiento. A su modo, cada país procesa el mal en tiempo y espacio.

El Coronavirus impone su efímera tiranía.

También la sociedad argentina la padece. Esta sociedad criolla a la cual podemos definir como la sociedad del hastío, habida cuenta que una gran parte de ella, está sumida en esa otra peste que es el aburrimiento político, que sucede a la perpetua caída en el abismo infinito de la mediocridad.

Y esa peste de la mediocridad no está producida por un virus de nombre raro, sino por la miseria moral de las clases dirigentes, que invariablemente se suceden unas a otras desde hace 45 años, prodigando su cortedad de miras, su falta de patriotismo y su corrupción absoluta en el gobierno del país.

Los resultados de esa pestilencia crónica están a la vista, sin necesidad que la pandemia los revele. Una sociedad desnortada, atravesada por el atraso político, económico y social. El fruto de semejante latrocinio es la miseria que horada a la mitad de la población y acecha al resto, con su cadena de desocupación, pobreza, incultura y frustración.

A diferencia de las otras, esta peste de la mediocridad no se evita con la cuarentena. Todo lo contrario. Solo la reunión de los argentinos, en torno a nuevos liderazgos, lucidos y decentes, que apunten a una educación sostenida, a la cultura del trabajo, a la erradicación de la corrupción y la delincuencia, serán el punto de partida para eliminar la frustración y el hastío que impregnan al conjunto de la sociedad.

La única cuarentena útil será la de la cárcel, que con rigor se aplicará a los que delinquen ya sea con un arma o con los guantes blancos de los cargos públicos.

Hay dos opciones de hierro: O esconder la cabeza como el avestruz, o al

zar los puños para alcanzar una Argentina mejor.