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Son estos espacios, esferas ilusorias, donde a veces transcurre ese hábito que llamamos vida. Allí habitan seres, paisajes y sucesos que conforman esa ensoñación misteriosa que es el pensamiento. Bienvenido seas a este sitio y te invito a compartir estas reflexiones...

     

LOS MITOS


Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un narración, que pasa de una generación a otra y que refiere acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, héroes o monstruos.
La mitología es el tratado o estudio de los mitos.
Los mitos, según se sabe, no obedecen a un mero divertimento de su creador, por el contrario tiene propósitos diversos, que se pueden resumir en tres. 

* Una función explicativa del origen o la razón de ser de aspectos esenciales de la vida terrenal y universal. Nos hablan del cómo y el porqué del mundo.
* Una función política, tendiente a reforzar ideas o creencias de determinados sectores sociales. El origen divino de los reyes, o el vicariato de los sacerdotes son ejemplos de ello.
* Una función pragmática, orientada a ofrecer un asidero frente a los vaivenes de la existencia humana. El destino, los oráculos, la furia de los dioses conforman su entramado.

El antropólogo B. Malinowski afirmaba que no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito.
La razón es simple: La curiosidad es inherente a la condición humana. ¿Quienes somos? ¿De donde venimos? ¿Hacia donde vamos? Esos son algunos de los múltiples interrogantes que acosan al hombre y la respuesta mitológica, a falta de otra mejor, fue la primera en aparecer.
Obviamente eran relatos imaginarios sin demasiados fundamentos. Son, aunque suene rudo, una serie de mentiras que acababan siendo tomadas por verdades. He ahí la diferencia capital con el cuento o la fábula, que son mentiras reconocidas y aceptadas, aunque por la belleza de su entramado o moraleja  se las da por ciertas durante un instante, dado que entretienen.
El mar Mediterráneo fue en la Antigüedad  el espacio vital para el intercambio de bienes materiales e ideas, entre los pueblos que se asentaron en sus orillas: egipcios, fenicios, persas, griegos, romanos. Un gran hervidero de mitos.
En él apareció una de las primeras grandes culturas europeas: la cultura cretense (2000 a. C. al 1425 a. C.). La civilización griega clásica hundió sus raíces en la civilización cretense, sin por ello sustraerse de otros influjos procedentes de diversos pueblos. La huella de estas influencias puede seguirse a través de un largo proceso de formación, que duró aproximadamente unos dos mil años, y que culminó con la aparición, hacia el 800 a. C., de la primera etapa histórica de la antigua Grecia: la Grecia Arcaica. Tras esa primera etapa, que llegó hasta el siglo VI a. C., se inició la etapa más floreciente de la cultura griega conocida como Periodo Clásico (del siglo V al III a. C.). El último periodo fue el Helenismo que comenzó en el siglo IV a. C. y finalizó en el siglo I a. C. con la conquista de Grecia por parte de los romanos.
Como corolario, es interesante establecer la diferencia entre ideas y creencias y que fuera tan bien explicada por el filósofo español José Ortega y Gasset.
Ortega distinguía dos tipos de convicciones o pensamientos: las ideas y las creencias. Llamaba ideas a los pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad, a las descripciones explícitas que podemos examinar y valorar; las cuales sentimos como obras nuestras, como el resultado de nuestro pensar.  En tanto que las creencias son convicciones externas, dadas por el entorno social y cultural y que aceptamos pasivamente. Son convicciones, no siempre conscientes, con las que contamos y que nos permiten actuar y manejarnos en el mundo. Eso les da un estrecho parentesco con los mitos.


LA PSICOSIS DEL GOBIERNO         



Psicosis es un término utilizado en medicina para referirse a un estado mental cuyo atributo más notorio es la pérdida de contacto con la realidad. Aquellas personas que padecen este mal reciben la denominación de psicóticas. Aquellos que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y exhibir cambios en su personalidad, con un pensamiento desorganizado.Cuando la pérdida de contacto con la realidad la padecen aquellos que gobiernan un estado, la situación se torna peligrosa para propios y extraños.En Argentina,  hace tiempo que asistimos a una progresiva negación de lo que sucede, por parte de quienes tienen la alta responsabilidad de ejercer las más altas magistraturas del estado, verbigracia la presidenta y sus cortesanos, que con sus parodias, hacen parecer a las instituciones de nuestra frágil república, menos a esa forma de gobierno que a una monarquía absoluta.Evidencian sus actos una enorme distorsión de la realidad, y ello es un síntoma de males mayores. Cuando el gobierno patrocina las mentirosas estadísticas del INDEC, niega la inflación, la corrupción, la pobreza, el trabajo en negro, la malversación de caudales del estado, atribuye los enriquecimientos ilícitos a sabias maniobras financieras de sus funcionarios o sencillamente, festeja la derrota de Filmus en la Capital Federal y pretende hacerle creer a los ciudadanos, que han sido protagonistas de una victoria estratégica, madre de batallas, que prepara el triunfo en la segunda vuelta, estamos en problemas. La gravedad del asunto la denota el jefe de gabinete cuando parafrasea, ironizando con aquello de que los pueblos, tienen los gobiernos que se merecen, Estas reacciones provenientes de la cúpula del poder, de no ser alarmantes resultarían patéticas.Es una rara estrategia que desde hace tiempo, lleva al país por el plano inclinado de una decadencia que es hora de detener. Una estrategia es un conjunto de acciones planificadas sistemáticamente en el tiempo, que se llevan a cabo para lograr un determinado fin. Proviene del vocablo griego ΣΤΡΑΤΗΓΙΚΗΣ,  Stratos: Ejército y Agein: Conductor, guía.Existe aparte de la militar una estrategia política y el conductor de las acciones, es decir el estratega, resulta ser un fino analista simbólico que lee códigos ocultos en el entorno y que son emitidos por los actores sociales en juego.Hay veces en que el estratega, como ardides de guerra, utiliza las estratagemas, que son engaños artificiosos, mañosamente utilizados, para conseguir algo. La estratagema se fundamenta en el fingimiento y en el engaño, en la desinformación o en la manipulación de la misma. La estratagema es un pequeño y concreto plan de acción que únicamente se encuentra claro y tiene sentido en la mente del conductor, cuando todos la anticipan, pierde eficacia y aporta ruina.En el caso de los estrategas del Kirchnerismo, al abusar de las estratagemas, que son tan solo una herramienta de una ciencia mucho mas amplia, acaban por creerlas ellos mismos, ante la incredulidad del resto de la sociedad, y se establece entonces aquella pérdida de contacto con la realidad a la que nos referíamos.A partir de allí, se instala la tan temida Psicosis, que en la guerra como en la política y la vida, augura enormes infortunios.

   

M.C.ESCHER, LA BÚSQUEDA DE LO IMPOSIBLE

Maurits Cornelis Escher (1898-1972) fue un singular artista holandés a quien tardíamente lo alcanzó la fama y la fortuna. Sus obras, mezcla rara de surrealismo y trompe l´oeil, provocan en el espectador ese raro fenómeno que mora en el hecho artístico, la posibilidad de conmover, asombrar y de paso entretener.
Sus cuadros mas conocidos son figuras imposibles, fondos reticulados con diversos patrones y mundos imaginarios, los cuales han sido harto reproducidos  identificando a Escher como un gran artista popular del siglo XX.
Decía que la esencia de la vida es el asombro, y algo de razón tenía. Encontró inspiración en sus viajes por Italia y España, en particular en la Alambra de Granada, cuyas maravillas estudiaría con detalle. Lo que aprendió allí tendría fuertes influencias en muchos de sus trabajos, especialmente en los relacionados con la partición regular del plano y el uso de patrones que rellenan el espacio sin dejar ningún hueco.
Es un artista difícil de clasificar y su obra ha sido objeto de múltiples interpretaciones. En el fondo creo que era un hombre talentoso de inagotable imaginación. Él mismo afirmaba que no tenía grandes aspiraciones ni mensajes que transmitir, no le interesaba la realidad, ni la humanidad ni las personas o la psicología, sino sólo las cosas que pasaban por su cabeza.
Su producción abarca más de 400 litografías y grabados en madera, y también unos 2.000 dibujos y borradores. De ellos existen numerosas reproducciones y hacia el final de su vida destruyó algunas de las planchas para que no se realizaran más reproducciones de originales. Parte de su interesante obra está expuesta de forma permanente en el Museo Escher en La Haya, Holanda.

 

              AUTOCRÍTICA Y SUPERACIÓN

La crítica (del griego kritikós: capaz de discernir) se define como el  conjunto de opiniones expuestas sobre algún asunto determinado y también como el acto de juzgar acerca de la bondad, verdad o belleza de las cosas. Algunos abundan sobre el tema y disciernen entre críticas constructivas y negativas, además de aquellas que se dirigen a lo ajeno o bien a lo propio. En este último caso hablamos de autocríticas.
Sea de ello lo que fuere, las críticas propias o ajenas conllevan, cuando proceden de una búsqueda sincera del bien común, una parte de dolor egoísta ante el reconocimiento de la falta y otra parte de coraje personal al empeñarse en la superación y rectificación de las conductas equívocas.
La filosofía de Epicuro ponía el énfasis crítico en la búsqueda de la sabiduría, que era  en realidad conocimiento (o autoconocimiento) entendiendo que son inseparables de la subjetividad concreta en que está arraigada.
Cuando la declinación de las sociedades adquieren un carácter prolongado, ya en el tiempo, ya en el espacio, arrastrando las secuelas de miseria y desamparo en gran parte de sus miembros, esa situación, excluidas las catástrofes naturales, obedece por lo general al accionar de los hombres, y muy en particular a la acción política, definiéndola como la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio (o perjuicio) de la sociedad.
En el caso particular de la República Argentina, es uno de sus rasgos más notorios la decadencia manifiesta. Así pasó de ser uno de los países más ricos y prósperos del mundo, que brindó oportunidades a propios y a millones de inmigrantes que arribaron a sus costas, a esta nación escuálida, escindida por la pobreza, el atraso, la corrupción y la mediocridad, como producto inocultable de una praxis política ineficiente, cuando no rayana con la alevosía.
Resulta entonces imprescindible que aquellos políticos, que habiendo intervenido de modo conspicuo en los asuntos del estado en las últimas décadas, hagan, llegado el caso, un proceso de autocrítica que los lleve a establecer con precisión los errores cometidos, paso necesario para la corrección de los mismos y la impostergable reparación de sus consecuencias, las cuales saltan a la vista.
Esta metodología, plena de sabiduría y valor moral, aportaría una energía inusual procurando reconciliar a políticos y ciudadanos comunes, a más de iluminar la conciencia social y colaborar de tal modo a una práctica cívica colectiva,  responsable y consistente.
El ejemplo de los grandes hombres ha sido una guía insustituible en los destinos de las grandes naciones. Y la grandeza de ellos radicaba tanto en el conocimiento del medio en que actuaban, como en los áureos principios que los impulsaban. Al diseñar sus tácticas y estrategias no se apartaban un ápice de la vocación filantrópica que subyace (o debería subyacer) en toda acción política. 
 La honestidad ética e intelectual, el reconocimiento personal de las falencias humanas y la vocación por exponerlas al público y trabajar sobre ellas para superarlas, resultan, en estas horas aciagas para la patria, la herramienta imprescindible para recuperar los liderazgos que tanta falta hacen.



             LA GENERACIÓN DEL OCHENTA

En la república Argentina, dióse en llamar Generación del 80, al conjunto de hombres que desde 1880 y durante más de treinta años, gobernaron el país, dando contenido ideológico y político a una época de la historia nacional, plena de transformaciones económicas y sociales.
Julio Roca, Eduardo Wilde, Lucio V. Mansilla, Miguel Cané (h), Eugenio Cambaceres, entre otros, fueron protagonistas (desde el gobierno, el libro o el periodismo) de una acción consecuente, que expresó con absoluta claridad, el modelo de país agro-exportador, estrechamente vinculado al mercado inglés, a la cultura europea y abierto a la inmigración del viejo continente, para incorporar población y mano de obra a un vasto país, casi desértico, atrasado y dividido.
Imbuidos de las doctrinas de la época, eran positivistas y liberales, como lo eran las dirigencias de los países capitalistas más avanzados del planeta, en pleno desarrollo de la segunda revolución industrial.
Todos ellos, de un modo u otro, conformaron la élite de gobierno, a falta de otros emergentes sociales capacitados para el logro de los objetivos de la burguesía vernácula. Descendientes de familias ilustres, consideraron, acaso sin yerro, merecer no sólo el prestigio que rápidamente conquistaron, sino también la dirección política del país  (administrada por los jefes de los grupos provinciales) y sobre todo de una participación privilegiada en los negocios que el proyecto económico desplegaba. De un modo u otro, bajo diversas banderías políticas, este ultimo tilde, de participaciones y merecimientos, serían la constante de casi todos los gobiernos en el siglo venidero.
Su proyecto de desarrollo caracterizó la organización de la economía y la sociedad desde 1880 y, en gran medida, influyó en el desarrollo posterior de la Argentina.
Sus objetivos geopolíticos fueron consolidar el poder central y pacificar el país. Estos se cumplieron durante la primera presidencia de Roca, bajo el apotegma de Paz y administración.
En el plano económico propugnaron el libre cambio, el desarrollo de la explotación agropecuaria y su integración en el mercado internacional. La alianza estratégica con Inglaterra, sus ferrocarriles y las inversiones del gran capital británico, signarían el período.
Una de las características más importantes del proyecto del 80, fue la integración de la economía Argentina al mercado internacional, en las pautas de la división internacional del trabajo, que le otorgaba al país su lugar como exportador de alimentos y materias primas, en general estable hasta nuestros días.
El primer paso hacia la unidad nacional fue la nacionalización del ejército y luego aplastar las últimas rebeliones provinciales y avanzar sobre yermo e inexplorado territorio indígena, frenando las ambiciones expansionistas chilenas. Propiciaron la ramificación del telégrafo que comunicó rápidamente al país y del ferrocarril, desde el puerto de Buenos Aires hacia el interior, facilitó el flujo de mercaderías.
El Estado Nacional ocupó, no sin enfrentamientos, los espacios que tradicionalmente ocupaba la Iglesia, tales como la educación y el registro y control de la población. Leyes como la 1420 de educación elemental, pública, obligatoria, gratuita y laica  y la 1565 de Registro Civil de las personas, por lo cual se abrieron en todo el país oficinas para asentar los nacimientos, casamientos y defunciones de las personas que hasta 1884 estaban a cargo de la Iglesia.
Produjo los códigos civil, comercial y criminal; las academias naval y militar para la formación de oficiales y se dictó la ley del servicio militar obligatorio, que imponía la conscripción de los ciudadanos argentinos de 20 años.
En las postrimerías del siglo XIX, un reducido número de países aglutinaban las vanguardias políticas, sociales y económicas del orbe. Las fuerzas de la burguesía capitalista, se expresaban con toda su potencia en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Países Bajos, Alemania y Japón. Ellos generaron la denominada segunda revolución industrial, en la cual el capitalismo adquiere su madurez definitiva, su ideología política aunada a la innovación científico-tecnológica, que revolucionaría la producción de riqueza y culminaría en 1914 con la Primera Guerra Mundial.
La electricidad, la química, la energía del petróleo, cambiarían la faz de la tierra.
En este período comenzó también la expansión imperialista de estas potencias en África, la región del Pacífico y el Asia, con el propósito de ganar mercados para sus industrias que producían mercaderías en proporciones enormes.
El resto del planeta estaba sumido en un estado casi feudal, con economías rudimentarias y un considerable atraso político y social. Esa era la realidad del mundo, que señalaban los tiempos modernos, frente a ella no había demasiados modos de oponerse a la pasividad colonial y a la desigualdad en los términos del intercambio que ello implicaba.
Francia había dejado atrás las luchas del siglo, con su tremendo saldo de millones de muertos y se erigía en república. Inglaterra expandía su imperio, los Estados Unidos no cesaban en su expansión territorial, anexando por la fuerza las ¾ partes de México, las Islas de Hawai, Filipinas y el Caribe Español. El imperio Alemán reclamaba su parte del botín Africano y el Liberalismo económico, con su máxima: laissez faire, laissez passer (dejad hacer y dejad pasar), representaba para todos ellos la ideología del Orden y el Progreso.
En ese marco histórico se debería analizar la acción de gobierno de la generación del 80. El mundo advertiría el nacimiento del socialismo recién a fines del siglo, las clases obreras comenzaban a andar su camino de reivindicaciones, los modernos criterios de justicia social y distribución de la riqueza no estaban aún planteados, de modo que aquellos hombres analizaron el mundo, las realidades del país, el estado de sus clases sociales, los sectores productivos mejor posicionados para la inserción internacional, los socios más convenientes, las alianzas geoestratégicas más útiles al proyecto nacional de entonces, las ventajas comparativas de la economía y la disponibilidad de dirigentes idóneos para llevar adelante el proceso, y a partir de allí, con visión de estadistas, tomaron las decisiones que modificarían el perfil de una Argentina que aún perdura.
En estos tiempos que corren, en los cuales se ha puesto de modo un izquierdismo a la violeta, sus cultores falsean la historia y anatemizan las políticas del pasado, las mismas que le dieron al país un lugar de preponderancia en el mundo.
Como peronistas, debemos recuperar nuestra doctrina, alejada de los sectarios que tanto daño le hacen a la república, y hallar inspiración en la tenacidad y el talento de quienes supieron fijar políticas de estado, con claros objetivos y alcanzarlos. Es el único camino para lograr una comunidad organizada.

 

                                                                                        

                                         

Giordano Bruno (1548-1600)


Sabido es que Giordano Bruno fue quemado en la hoguera un 17 de febrero de 1600, tras un fallo emitido por el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Romana, fallo en el cual se calificaba a Bruno de apóstata, herético, impenitente, pertinaz y obstinado… y expulsándolo del seno de la Iglesia lo entregaba a manos de sus verdugos. Entre las ideas y declaraciones que motivaban la condena se hallaba su concepto de la pluralidad de los mundos. A los ojos de la Iglesia, sostener la existencia de innumerables mundos significaba plantear dificultades al dogma de la encarnación; puesto que implicaba un cuestionamiento al carácter único y definitivo de la encarnación divina en la persona de Jesucristo

Afirmó en su libro Universo infinito,  que Dios es el alma  y las cosas materiales son las manifestaciones de un único principio infinito. Es decir que la suma potencia activa no existiría sin la suma potencia pasiva, siendo no contrarios opuestos, sino necesarios, por ser en realidad uno solo, es decir, la potencia activa infinita (Dios) se despliega en la potencia infinita pasiva (la naturaleza), siendo una y la misma cosa. “Dios y la Naturaleza son una y la misma cosa”. Este postulado invalida cualquier pensamiento trascendental y fija, como lo único existente a lo inmanente. Esta inmanencia no es contemplativa o pasiva, sino que está en infinita consecución, nunca acabada, siempre en acto.

Era Giordano un libertario del intelecto, que se sentía libre en la esclavitud, alegre en la pena, rico en la necesidad y vivo en la muerte, que no envidiaba a quienes eran siervos en la libertad, que sentían pena en el placer, que eran pobres en la riqueza y muertos en la vida, entregó su cuerpo a la hoguera con la esperanza de que algo más allá de sí mismo viviese y llegase al futuro de forma útil y fructífera

En su obra “De los heroicos furores” dice: “(…) puesto que la felicidad de los dioses está descrita como producida por el beber y no por el haber bebido el néctar... Tienen la saciedad como un movimiento y aprehensión, y no como en quietud y comprensión; no están hartos sin apetito, ni tienen apetito sin estar, en cierto modo, hartos”.

Eterna memoria a este buen amigo de los hombres.


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